Descubrir el órgano hidráulico concebido por Herón de Alejandría, gracias al Hydraulis construido en 2022 para la villa romana La Olmeda 

Cuando en este 2022, pude leer la noticia sobre el nuevo hydraulis construido por el Taller de Organería y Arte Acitores, de Torquemada, fundado por el maestro organero Federico Acitores, experimenté dos sensaciones. La primera, de profunda alegría por la iniciativa de la Diputación de Palencia, que se presentó en la villa romana La Olmeda, situada en el término municipal de Pedrosa de la Vega, donde el nuevo hydraulis se ubica dentro de su yacimiento arqueológico, ya que este instrumento se utilizó en la antigüedad grecolatina. La segunda, de curiosidad por saber si en la historia de nuestro país, ha existido algún precedente instrumental o bibliográfico sobre la materia. A esta segunda sensación, la curiosidad, se deben estas líneas.

Buscando sobre el órgano hidráulico en España, di con la publicación de R., A., “La ciencia antigua. Los órganos hidráulicos,” Ilustración Artística, Año III, nº 151, Barcelona, Montaner y Simón, 1884, pp. 375–376, que detalla la construcción del órgano hidráulico concebido por Herón de Alejandría, reproduciendo literalmente su descripción. Cuyo texto incluyo, junto con alguna de las imágenes que acompañan dicho artículo.

«Sea un altar de bronce lleno de agua (figura 1), en cuyo liquido va metido un hemisferio hueco invertido que se llama apagador EZH, que deja un paso para el agua alrededor de su fondo y de cuyo vértice salen fuera del altar dos tubos que están en comunicación con su interior.

Figura 1. Órgano hidráulico, según Herón de Alejandría. Dibujo Louis Poyet, R., A., “La ciencia antigua. Los órganos hidráulicos,” Ilustración Artística, Año III, nº 151, Barcelona, Montaner y Simón, 1884, pp. 376
Figura 1. Órgano hidráulico, según Herón de Alejandría. Dibujo Louis Poyet, R., A., “La ciencia antigua. Los órganos hidráulicos,” Ilustración Artística, Año III, nº 151, Barcelona, Montaner y Simón, 1884, pp. 376

Uno de estos tubos HK se encorva hacia fuera y comunica con una pixidia NII (caja cilíndrica que hace aquí las veces de cuerpo de bomba), que tiene su abertura abajo y cuya superficie interior está horadada de modo que recibe un émbolo, el cual debe encajar en ella perfectamente para no dar paso al aire. A este émbolo va unido un vástago sumamente fuerte al cual se adapta otro vástago movible alrededor de una clavija. Este vástago debe moverse sobre una varilla vertical sólidamente fija. En el fondo de la pixidia NII se coloca otra pequeña pixidia que comunica con la primera y que en su parte superior está cerrada con una tapadera, la cual tiene un orificio para que el aire pueda penetrar en la pixidia; para cerrar este orificio se pone debajo de él una delgada placa sujeta con cuatro clavijas que pasan a través de los agujeros de la misma placa y que tienen cabezas para que esta no caiga. A dicha placa se le da el nombre de Platysmation (figura 2). El otro tubo ZZ’ sube desde el hemisferio EZH y va a parar a otro tubo transversal AA'(el secreto de los actuales órganos) en el cual se apoyan unos conductos que comunican con él y que tienen en sus extremos glosocomos (boquillas de flauta) que a su vez comunican con estos conductos o cañones y cuyos orificios BB’ están abiertos. Transversalmente a estos orificios hay unas tapaderas con agujeros (registros) las cuales pueden correrse de modo que cuando se las empuja hacia el interior del órgano, sus agujeros corresponden a los orificios de los cañones (y a las aberturas del tubo AA’), y cuando se las retira, cesa la comunicación por cerrarse los conductos.

Figura 2 y 3. Detalles del órgano hidráulico. Dibujo Louis Poyet, R., A., “La ciencia antigua. Los órganos hidráulicos,” Ilustración Artística, Año III, nº 151, Barcelona, Montaner y Simón, 1884, pp. 376
Figura 2 y 3. Detalles del órgano hidráulico. Dibujo Louis Poyet, R., A., “La ciencia antigua. Los órganos hidráulicos,” Ilustración Artística, Año III, nº 151, Barcelona, Montaner y Simón, 1884, pp. 376

Si bajamos ahora en la varilla transversal, se levantará el émbolo y comprimirá el aire de la pixidia, y este aire hará que se cierre la abertura de la pequeña pixidia por medio del platismation antes descrito. Entonces pasará por el tubo KH al apagador, y de este al tubo transversal A’ B’ por el tubo ZZ’, y por último, de este último tubo a los conductos, si los orificios corresponden a los agujeros de las tapaderas, lo que sucederá cuando todas estas, o algunas de ellas solamente, hayan recibido un empuje hacia el interior.

Para que se abran los orificios de ciertos y determinados tubos cuando se desee que estos resuenen, y para que se cierren cuando se quiera que cese el sonido, se adoptará la disposición siguiente:

Consideremos aisladamente una de las embocaduras colocadas en la extremidad (figura 3). Sean esta embocadura, su orificio, AA’ el tubo transversal, y finalmente la tapadera adaptada a él y cuyo agujero no coincide en este momento con los de los tubos. Supongamos ahora un sistema articulado compuesto de tres varillas, estando adaptada la varilla a la tapadera y moviéndose el conjunto del sistema alrededor de una clavija. Véase en este caso que si bajamos con la mano el extremo del sistema hacia el orificio de los glosocomos, haremos que se corra la tapadera.

Hacia el interior, y cuando haya llegado, su orificio coincidirá con el de los conductos. Para que la tapadera vuelva espontáneamente hacia la parte de afuera al retirar la mano y cierre toda comunicación, se puede adoptar la disposición siguiente.

Debajo de los glosocomos se pone una regla igual y paralela al tubo AA’ a la cual se fijan láminas de asta sólidas y curvas tales como que está enfrente de ; al extremo de esta plaquita de asta de sujeta un cordelito que se enrolla en el extremo, de suerte que cuando la tapa se corre hacia la parte de afuera, el cordel queda tirante. Si se baja entonces el extremo empujándose así el registro hacia dentro, el cordel tirará de la placa de asta y la levantará; mas tan luego como cese la presión, la placa recobrará su posición anterior y echará hacia atrás la tapadera de modo que por su orificio no pueda establecerse la comunicación. Adoptada esta disposición para cada glosocomo, resulta que para hacer resonar cualquier tubo bastará bajar la tecla correspondiente con el dedo, y al contrario, si se desea que cese el sonido bastará levantar el dedo, con lo cual se correrá la tapadera y se obtendrá el efecto deseado.

Se echa agua en el pequeño altar para que el aire comprimido expulsado de la pixidia NII pueda quedar retenido en el apagador gracias a la presión del agua y alimentar así los tubos.

Cuando el émbolo se levanta, empuja al apagador el aire de la pixidia, según queda explicado, y cuando se baja, abre el platismation de la pixidia pequeña. Por este medio la pixidia NII se llena el aire procedente del exterior que el émbolo levantado de nuevo introduce en el apagador.

Sería mejor hacer que la varilla TY se moviera en T alrededor de una clavija y fijar en el fondo P del émbolo una brida a través de la cual pasaría esta clavija de modo que el émbolo no tuviese movimientos laterales, sino que subiera y bajara a plomo.
«

Fuente:
de R., A., “La ciencia antigua. Los órganos hidráulicos,” Ilustración Artística, vol. Año III, no. 151, Barcelona, Montaner y Simón, 1884, pp. 375–376.

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